Eres lo que comes: Dale a tu cuerpo lo que realmente necesita

Comer no se trata sólo de satisfacer el hambre. Así como la dieta de un luchador de sumo no es la misma que la de un futbolista, debes identificar tus necesidades alimenticias según el giro del trabajo que desempeñas y ajustar las cantidades y el balance correcto de tu ingesta de calorías diarias. 

 

Dicho en palabras más sencillas, no importa si trabajas gran parte del tiempo sentado, en un escritorio o en tu propia oficina, en tu lugar de trabajo eres como un atleta, así como lo lees.  Como mínimo, eso significa muchas proteínas magras, frutas, verduras y carbohidratos, evitar alimentos procesados, mínima harina blanca y azúcar. Ahora bien, cuando pasas todo el día llevando a cabo tareas mentales desgastantes la cosa cambia, ya que la demanda nutricional del cerebro aumenta.

 

¿Alguna vez te ha pasado que tienes un día tan cargado de chamba que sientes como si tu cerebro estuviera en llamas? Pues eso es porque de alguna manera así sucede. Cuando tu cerebro está trabajando a marchas forzadas, tu organismo produce muchos oxidantes, es ahí donde los alimentos ricos en antioxidantes como las manzanas, arándanos, frijoles o tés, actúan como retardantes de esas llamas que te hacen sentir la cabeza ardiendo.

 

 

Otra parte fundamental es el agua. El cerebro es de 70 a 80 por ciento agua y para eliminar los desechos metabólicos de 10 a 12 horas de trabajo activo necesitas una hidratación impecable. No existe una cantidad exacta comprobada, sólo asegúrate de hacerle caso a tu cuerpo, mantente bien hidratado y evita los deshidratantes: alimentos azucarados procesados, refresco o altas dosis de cafeína.

 

El café en exceso reduce la producción de serotonina, uno de los varios químicos de la felicidad que proporcionan la sensación de bienestar. Sí, sabemos cuánto te gusta el café y no estamos diciendo que debes dejarlo, solamente no abuses, mídete con su consumo y procura tomarlo por las tardes, cuando tus neuronas necesitan un impulso extra, no en las mañanas y con el estómago vacío ya que puede provocar estrés y ansiedad. 

 

 

Si tu trabajo no requiere de mayor esfuerzo físico, entonces hay algo a lo que lamentablemente deberás decirle adiós: las grasas. Empieza por cosas pequeñas como las papas fritas, despídete de ellas y verás que el esfuerzo vale la pena ya que tu productividad aumentará casi de inmediato, tendrás menos sueño y tu atención durante toda la tarde así como tu humor mejorarán.

 

Un estudio de la Universidad de Cambridge lo comprobó. Primero entrenaron a un grupo de ratas de laboratorio para buscar golosinas en un laberinto, después fueron divididas en dos grupos. El primer grupo llevó una dieta alta en grasas durante cinco días y el segundo una dieta saludable. El rendimiento del primero disminuyó y cometieron más de un error antes de encontrar sólo 5 golosinas, mientras que el segundo grupo encontró el doble y no cometió errores. Sí, sí, sabemos que no eres una rata de laboratorio, pero el punto es bastante claro ¿cierto? 


De cualquier forma, cuidarte también es productivo así que antes de empezar a buscar golosinas, no olvides consultar la opinión de un experto. WESER PHARMA trabaja todos los días para que los mexicanos accedan a medicamentos de alta calidad, seguridad y eficacia a un precio justo.

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