¿El sexo nos vuelve más felices?

Si eres de los que pensaron inmediatamente que la respuesta obvia es: sí, la realidad es que como todo en la vida, hay más de una sola perspectiva de análisis para determinar los beneficios del sexo en nuestras vidas. Vamos por partes. 

 

Por un lado, el sexo está relacionado con una alta satisfacción en todos los ámbitos de la vida, y si hablamos de buen sexo, sin duda es una parte importante del bienestar general, ya que la cantidad de veces que tienes relaciones sexuales arrojan como resultado una mejor calidad de vida. Numerosos estudios sugieren que las personas que tienen más sexo disfrutan de mayor calidad, consenso, coherencia, expresión, afecto y satisfacción en su relación de pareja.

 

Asimismo, tener una vida sexual sana está relacionado con una baja mortalidad, debido a que las personas físicamente más saludables son sexualmente más activas. Sin embargo, hombres y mujeres difieren en el grado de importancia. Para las mujeres, la función sexual está influenciada por la salud mental y la calidad de la relación, mientras que para el hombre la salud sexual refleja la salud física. En ambos casos es más intuitivo ya que los trastornos sexuales más comunes se deben a problemas de deseo y erección para mujeres y hombres, respectivamente.

 

 

En contraparte, un estudio realizado por la Universidad de Carnegie Mellon, Pennsylvania, demostró que al cuadruplicar la frecuencia sexual hubo una disminución del placer y por tanto del bienestar de las parejas. “¿¡Qué!? Pero ¿¡cómo!?”, sí, nuestra reacción fue la misma… La buena noticia es que el enfoque de estos investigadores fue bastante ingenuo (por no decir otra cosa), y es que equiparar la frecuencia sexual con la calidad erótica es tan relativo como decir que los tacos al pastor también son ricos sin cebolla. Cada quien tiene ideas claras sobre cuánto sexo le gustaría tener y muchas veces la frecuencia sexual es el resultado de negociaciones en pareja más complejas. 


Entonces, ¿más sexo = más felicidad? No necesariamente. La realidad es que cuando las parejas son nuevas no pueden quitarse las manos de encima. Después de tres meses las cosas cambian y pasando los dos años, termina el período acalorado y la gran mayoría de las parejas empiezan a lidiar con las diferencias de deseo.

¿La conclusión? No existe la verdad absoluta, lo cierto es que calidad es mejor que cantidad y que los tacos al pastor siempre serán mejores con cebolla. Así que ¡ponte creativo! Deja de hacer siempre lo mismo y no olvides que la confianza es clave, una vez que la encuentras eres imparable. LERK, tu aliado en el placer.

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